"El futuro incómodo.(Editorial no. 159 de 8-80)".

Publicado en por Editorial 8-80

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En el primer número del presente semestre, O-DOS presentó una nota sobre la situación del sistema Cutzamala. El dato era escalofriante: 40% del agua que circula por las tuberías del sistema se pierde en fugas, cuya causa es el pobre estado de las mismas tuberías. El sistema Cutzamala es el principal suministro de agua para el Valle de México. Son 14,000,700 litros por segundo los que el sistema envía a la Ciudad de México. 6,100 litros por segundo es lo que se pierde a causa de las fallas en las tuberías. La falta de mantenimiento, los asentamientos irregulares que rodean la capital del país, la sedimentación y la contaminación son las principales causas que han contribuido al deterioro de las tuberías. La estructura de un sistema aparentemente obsoleto lleva a cabo lo imposible: perder lo imperdible. El agua es vital para la vida del ser humano. El lujo de desperdiciarla es la antesala a la perdición. Pero el problema se esconde; más bien, es escondido, maquillado. El pretexto: las autoridades no sabían de la existencia de estas fallas. Según, el sistema funcionaba a la perfección. Hoy que el dato ha sido revelado por diversos medios, convendría una acción conjunta para evitar la pérdida masiva del líquido vital. Y mientras el agua sigue siendo desperdiciada, las consecuencias se acercan. Poco a poco. Ya existen síntomas, son palpables; están ahí, se perciben. Pero la excusa pareciera ser la de siempre: “no pasa nada”:

 

Antonio Gutiérrez, director de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento del Organismo de Cuenca de Aguas del Valle de México, dilucidó el oscuro panorama que le espera a la ciudad en un futuro casi inmediato. Solo cinco años más. No es un pronóstico ni una estimación, es una inminencia: “la ciudad de México sufrirá una crisis severa de agua potable”, sentenció casi proféticamente. Esto, claro, con la condición de que si las fallas en el sistema Cutzamala siguen sin atenderse, el daño será irreversible. Pero las medidas deben ser aplicadas con urgencia, a la mayor brevedad posible. Ya. No perder un día más. Si la cifra de 6,100 litros perdidos por segundo se traduce en días, el resultado es abominable: 527, 400,000 litros de agua desperdiciados por día. La longitud del sistema y las tuberías, que atraviesa la totalidad el Valle de México y sus alrededores, dificultan sobremanera la detección de las fallas. Según Gutiérrez, robots monitorean los acueductos. Poseen monitores que determinan la presión del agua dentro de los mismos, lo cual determina si existe una fuga cercana. Pero no es suficiente. Las medidas deben abarcar más allá de las acciones evidentes de las autoridades y los encargados del funcionamiento del sistema. La educación de la sociedad debe influir de igual forma en todo el engranaje que urge cambiar. El cuidado al agua como premisa fundamental. De contrario, toda medida, por estupenda que sea, servirá para la nada.

 

O-DOS lleva hasta su página una entrevista con Gutiérrez, en donde detalle todos los problemas que las deficiencias presentes del sistema Cutzamala pudiera desatar en no mucho tiempo, así como las medidas de emergencia que ya se han de empezar a tomar. COLISEO entrevista el especialista en automovilismo, Marco Tolama, en la previa del debut de Sergio “Checo” Pérez en la fórmula 1. ELEPÉ escudriña en los salones de la Ibero, buscando a quienes detrás de los pizarrones y fuera de los salones de clases, se suben a un escenario y con guitarra en mano enloquecen a multitudes enteras. Son el futuro pujante del rock nacional que esculpe sus conocimientos en los pasillos en la Universidad. Y finalmente, BROCHA visitó el Festival de México y reseñó una proyección ligeramente sui-géneris y anuncia los eventos para la semana que concluirá con el mismo.

 

Y en el marco de la Semana Ambiental Interuniversitaria, organizada en conjunto por la Ibero y el Tec de Monterrey, que se llevará a cabo la semana entrante; es pertinente tomar acciones antes de evitar desastres o crisis. La del agua es aún evitable, si las medidas se aplican desde ya. No hay margen de error. Y más allá de la acción de los responsables directos, la nuestra también es importante, como consumidores y sociedad organizada que pretendemos ser. Deslindarnos del “no pasa nada”. Asumir nuestro rol y encarar la verdad cruda. Cinco años solo para una crisis que podría marcar el futuro de la ciudad. “No pasa nada”. No, sí pasa. Las fugas no se arreglarán por si solas y no lloverá todos los días. Más vale hacer conciencia. 

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