"El Gran Pecado de Oliver Stone".
¿Quién podría olvidar al controversial Oliver Stone?
El afamado cineasta americano está de regreso en las carteleras con su nueva producción: "Wall Street: El dinero nunca duerme", una película refrescante y contemporánea que trata en parte de la crisis económica mundial. El presente no es una reseña, por lo tanto no profundizare en la película más allá de un par de frases.
Stone inicia la cinta con el tema de la explosión cámbrica, un evento ocurrido hace aproximadamente 530 millones de años, que conocemos debido a los registros fósiles. Se le ha denominado "explosión" debido a la cantidad de especies nuevas que aparecieron en dicho registro, y "cámbrica" por el periodo geológico en el que se sitúa.
El pecado de Stone en esta película es grande y, sin embargo, venial: al explicar la explosión cámbrica, plantea una disyuntiva (muy polémica en materia de educación) entre si la explosión fue producto del diseño -un Dios creacionista- o de la aleatoriedad ("chance" en inglés), refiriéndose a la evolución. El pecado radica no en plantear el dilema entre ambas (la evolución con evidencia ó el diseño sin fundamento) sino en la forma en que describe a la evolución, ignorando por completo a un hombre -entre muchos otros científicos- que seguramente conocen; se llamaba Charles Darwin. Su gran descubrimiento fue exactamente lo opuesto a la aleatoriedad.
La evolución tiene dos mecanismos principales: la deriva genética y la selección natural. La deriva genética, para propósitos didácticos, puede ser simplificada en el concepto de mutación genética; algo completamente aleatorio. Ahora, si les preguntara a ustedes queridos lectores "¿Qué es la selección natural?" seguramente la mayoría respondería: "Es la ley del más fuerte". Se encontrarían en un error (aunque sabrían más que Oliver Stone).
La selección natural en términos generales y desde un punto de vista genético, plantea que los genes en una población serán más o menos comunes (la frecuencia) dependiendo de qué tanto favorezcan a los individuos en relación con su hábitat. Este proceso es TODO menos aleatorio, ya que depende de los innumerables factores y adversidades a los que se enfrenta una especie día con día; quien tenga genes más favorables para sobrevivir y poder transmitirlos (reproducirse) abundará sobre aquellos menos favorables. ¡Tomemos en cuenta que la selección natural ni siquiera es el único método de selección que interviene! Hay otros como la selección sexual que trabajan junto con la selección natural y que también toman parte en la evolución. Una simple analogía para entender el concepto es el póker: uno no escoge las cartas (mutación) pero sí como las juega (selección natural).
En resumen, el afirmar que la evolución es aleatoria demuestra una ignorancia absoluta acerca de los mecanismos que la impulsan.
El pecado cometido por Oliver Stone es como golpear a Dios durante la cuaresma; no obstante, es perdonable porque la cura es sencilla: la educación. Parte de la belleza del método científico es que se basa en ensayo y error y, en la ciencia, un error no es tal si se está dispuesto a aprender de él.
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