"El Elogio del Fracaso".
Pocas resultan ser las palabras que contienen un peso tan grande como una de las que encabezan el título del presente artículo, “fracaso”, una palabra que todo el mundo desea que sea ajena y constante en los otros. El hombre desde el momento en que tuvo uso de razón se convirtió en un ser marcado por el infortunio. Y el fracaso no es ajeno ha dicho infortunio, es más resulta una constante.
Muchas son las críticas que se realizan a la sociedad actual, pero en muchos aspectos nuestra sociedad no es distinta a la de épocas anteriores. Grandes autores norteamericanos y sobre todo europeos concuerdan en afirmar que la nuestra es similar a la sociedad oscurantista. Un cuestionamiento sería si no es un fracaso la anterior afirmación. Verdadero o no, es imposible negar que el fracaso no es, ni lo será ajeno a nuestra persona.
El infortunio siempre ha delimitado al hombre, a lo largo de su vida se ve marcado por una serie de situaciones. En un sentido más colectivo que individual, la guerra es un fracaso (independientemente de los efectos que produce como la muerte y destrucción irreversibles) debido que es el resultado de una falta de regulación, de adaptación o de conciliación.
Ahora el fracaso encuentra su mayor expresión en el ámbito del arte y de la cultura en general. Cuantos artistas han sido fracasados en su momento para después tornarse en referentes de alguna corriente artística. Cuantos literatos encontraron su inspiración en fracasos sociales, profesionales o románticos.
También podemos referirnos a Kant que sostenía que existen dos tipos de arte, el de gobernar a los hombres y otro el de educarlos. En esa división podemos enumerar un sinfín de fracasos. Aquí podemos citar a la política como la enemiga incesante o protagonista constante. Cuantos gobiernos fracasan, no sólo en México, a nivel global. Cuantos errores u horrores encontramos en materia de educación. Los centros de enseñanza superior rara vez perciben dicho fracaso, pero sus egresados los denotan más y la población en general los percibe aún más. Pero el fracaso de algunos, es sin lugar a dudas el éxito de otros. Los pocos universitarios destacados, lo son sin importar su alma mater (sucede en instituciones públicas como privadas). Los malos alumnos, muchas veces lo son, debido una falta de orientación o de motivación. Aquellos que se interesan en actividades intelectuales, son tan raros como los cisnes negros y demuestran el fracaso de muchas instituciones, de ahí que existan gran cantidad de blogs en el ciberespacio.
Podemos referirnos a la mitología con Jano y sus dos caras, de un lado el fracaso y del otro el éxito. Las dos caras de una misma moneda. En el sector deportivo también lo vemos, ya sea individual o colectivo, el que un equipo de fútbol consiga el campeonato demuestra el fracaso de aquel que no lo consiguió. El ganador de un abierto de tennis o de una presea olímpica manifiesta el fracaso de los demás competidores.
Pero no confundamos el fracaso no es malo, es simplemente el complemento del éxito. Requiere igualmente de preparación y dedicación. Aquí podemos encontrar al ahogamiento y al pánico, el primero radica en pensar demasiado y el segundo en demasiado poco. Los ejemplos de lo anterior también pueden ser miles. Los atletas se ahogan en la presión de los fanáticos, espectadores, apostadores, patrocinadores. Ahora el pánico que sufren los millones de estudiantes previo a sus exámenes, la falta de experiencia y la presión que se ejerce sobre ellos los llevan muchas veces al fracaso. Pero no es malo, la experiencia llega producto de esos fracasos. Ernesto Sábato solía decir que la vida da revanchas. El fracaso de hoy puede inducir el éxito del mañana, porque el hombre es el único ser que da marcha hacia atrás para poder ir hacia adelante. Como dice Alexis Philonenko “Su pasado lo apresura hacia el porvenir y el porvenir lo saca del pasado”. También Alexander Von Humboldt, “Las semillas del futuro están enterradas en el pasado. Para conocer el futuro hay que conocer el pasado”. Nuestros fracasos deben curtir e inspirar los éxitos del mañana.
Con ideas extraídas de:
GLADWELL, Malcolm. “Lo que vio el perro y otras aventuras”. Editorial Taurus. México, 2010.
PHILONENKO, Alexis. “La Filosofía de la Desdicha”. Editorial Taurus. México, 2004.
Imágenes de:
www.flickr.com
@JesusCoronado13 @IusIbero @ElReformador






