Circo Bicentenario.

Publicado en por Jesús Edmundo Coronado Contreras. Director de "Ius-Ibero".

Un circo es comúnmente conocido como un espectáculo, generalmente itinerante, compuesto por artistas, entre los que encontramos acróbatas, magos y payasos. También se denomina “circo” a la farsa o burla cuando se cae en un intento fallido. En estos días que en México se habla del “Bicentenario” no puedo apartar de mi mente la idea de un circo. No sólo al nivel histórico que representa la fecha, sino en todos los niveles del conocimiento.
La mayor parte de la población se ha movilizado para conmemorar el llamado “cumpleaños 200 del país”, pero realmente debemos celebrar algo o preocuparnos del tiempo perdido. Siempre es impresionante como estas fechas despiertan el orgullo nacional, el sentimiento de pertenencia, pero este último yo lo compararía con la empatía por la que otros países dignamente conmemoran sus fiestas nacionales. Gran parte, de teóricos, filósofos, historiadores han llegado a considerar erróneo celebrar el 16 de septiembre de 1810 (día de inicio de la lucha independentista) en detrimento del 27 de septiembre de 1821 (fecha de la firma de los Tratados de Córdoba), si bien Iturbide no es el personaje más popular de la historia de nuestro país, me parece que no ocupa el lugar que merece realmente, el puesto de libertador-emperador (opresor) es difícil de compaginar. Pero que nos sorprende si nuestra bendita y turbulenta historia está compuesta por acróbatas, cuyas volteretas y saltos no siempre han resultado provechosos o los han intentado sin una red de por medio y su caída ha sido fatal. Ejemplos como el mismo Iturbide, Santa Anna, Díaz o Juárez son ilustradores.
Pero los personajes de la historia pueden ser polivalentes, algunos considerarían a Juárez como un excelente domador de leones, claro que el león de Roma, no fue sencillo de domar, pero el oaxaqueño supo aplicar las enseñanzas de Bonaparte en nuestro país, aunque hoy por hoy ese coto de poder se salga de su jaula de vez en vez y la legislación se encuentre llena de errores.
Ahora de los magos, podemos decir que los extranjeros pueden llegar a ocupar ese puesto. Ese grupo de foráneos que siempre han querido como con una varita mágica solucionar todos los problemas. Si bien aclaro que no todos los extranjeros que han venido a nuestro país porten esas intenciones, si hay muchas muestras en contrario. La invitación que los conservadores hicieron a los franceses en el siglo XIX es un buen ejemplo de esto. Que se puede decir de la presencia actual de los negocios americanos y no lo digo en un sentido xenofóbico, sino de alerta por la situación de la industria nacional o de los nacionales que son explotados del otro lado de la frontera.
Sin embargo, no podemos dejar de lado a los payasos dentro de este circo y yo creo el lugar más fácil para encontrarlos sería en el presente. Que mejor retrato bufonesco que el de los actuales legisladores y miembros del Ejecutivo, cuyas cómicas acciones nos hacen creer que la barrera entre la comedia y la tragedia es demasiado endeble. Escuchar sus spots radiofónicos, ver sus anuncios televisivos, leer sus informes y reformas legislativas, además de ver la carencia de ideologías de los partidos políticos, sumado a los fracasos en el sector económico y sobre todo en el ejecutivo nos hace pensar que son un grupo de arlequines cuya locura e insensatez han conducido a este pobre país a caer casi al abismo.
 Los administradores, que otros que los nuevos capos de la llamada “mafia”, caciques de pueblo que hacen las veces de señores feudales.  Visitar muchas ciudades, pueblos o localidades nos demuestra la precaria situación en la que nos encontramos, lugares donde el gobierno no tiene la más mínima autoridad.
Los payasos siempre suelen retratar comedias o tragedias, un ejemplo de esta última es sin duda  Pagliacci de Leoncavallo, donde la ironía es la mejor herramienta de esta ópera. La historia de nuestro país no podría ser más similar al segundo género. Por eso debemos recurrir a la ironía para tratar de explicar nuestra realidad social.
Del público, que se podría decir, por desgracia nuestro pueblo se complace de semejantes actuaciones, elevan globos con sueños que desaparecen en el aire, apoyan a bufones que realizan promesas falsas. No nos hemos preocupado por crear un país mejor. Hoy casi doscientos años después no podemos decir que hemos mejorado.
La próxima madrugada del 16 de septiembre, la inmensa mayoría se unirá a las  bufonadas preparadas por estos payasos, dejando de lado que el retrato social de nuestro país es sin duda, el de un estado casi fallido. No cabe duda cuando afirmamos que formamos parte de un pueblo globero guiado por cirqueros. Sería un gran gusto que en esta fecha “bicentenaria” pudiéramos citar la ópera de Leoncavallo y decir, “La commedia è finita”.
Imágenes: 
www.wikipedia.org.es
www.picsdigger.com
www.elheraldo.hn
www.laeconomia.com
SEDENA
Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post