"Dilema H2O".
Es ese líquido el que nos ocupa para este artículo. Esa formación de hidrogeno y oxigeno que es necesaria para la existencia del hombre. El agua ha sido uno de los motores más importantes para la preservación no sólo de la especie humana, sino de toda la vida en el planeta.
Que importancia tiene que el 71 % de nuestro planeta y entre un 50 y 90% los cuerpos de los seres vivos están compuestos por el líquido comúnmente llamado agua; que precisamente es el mismo componente en sus estados solido y gaseoso aunque recibe nombres distintos (hielo y gas respectivamente).
Tal vez será por razones como esa que por ejemplo, en la antigüedad filósofos como Tales de Mileto creían que el arjé (principio u origen) era el agua. El connotado autor argumentaba lo anterior, por razonesde que la tierra descansa sobre el agua como una isla (parte de la creencia de que la tierra no era redonda y toda la tierra estaba unida y rodeada de agua); las semillas requieren de la humedad que genera el componente por lo que es su origen; el calor mismo es generado y conservado por el agua. Otros filósofos como Empédocles era aún más general en su afirmación y decía que todo se componía de tierra, aire, agua y fuego. En definitiva los griegos buscaron el origen en la naturaleza y era obvio que se recurriera al agua por su importancia.
Pero no vayamos más lejos dentro de la filosofía, vayamos al mundo diario, vemos con claridad como el agua ocupa un lugar preponderante, tal vez las presentes líneas suenen al pensamiento de un activista ambientalista, pero más allá de tendencias y formas de pensamiento debemos reconocer que los seres vivos le debemos nuestra existencia a la unión de hidrogeno y oxigeno. El mundo ha avanzado y se debe al accionar constante del hombre, la naturaleza es una y el hombre con su cultura ha llegado a contrapuntearla. Los filósofos de la antigüedad como los citados anteriormente reconocían su importancia , situación que hoy no se da muy seguido, más que con un sentido alarmista. Aunque muchos afirman que en años venideros las guerras y conflictos bélicos se desataran por el control del agua. Afirmación que sería cierta si habláramos de un bien escaso, como puede llegar a serlo el petróleo.
Es por todos conocido que la tecnología tiene como principal objetivo simplificar la vida del hombre, y una de las consecuencias que ha generado el avance tecnológico esta ligado en el sector salud, pues la esperanza de vida de las personas es cada vez mayor. Los adelantos en medicina son sorprendentes, no así los adelantos en preservación del agua. Uno de los generadores de energía más importantes (energía eléctrica y energía humana) es ahora un bien escaso y en parte es debido a que el número de personas va en aumento.
Se ha creado la cultura de preservación de la vida humana pero no una verdadera cultura de preservación del agua.Debemos distinguir, el afirmar que el agua no es un bien escaso no nos permite tampoco el desperdiciarla.El uso irresponsable de esta nos ha llevado a que hoy digamos que en un lapso de 50 años el preciado líquido tendrá un acceso limitado. Incluso el aumento en las tarifas del uso de agua, más allá de incentivar la conservación del agua, sólo nos demuestra la forma en que el gobierno intenta ponerse el atuendo de ambientalista. Pues todavía encontramos fugas en jardineras de avenidas principales, en edificios de dependencias de gobierno o el uso irresponsable de pipas de agua por parte de sus empleados.
El agua esta relacionada con gran parte de las actividades humanas, de ahí la importancia que le daba Tales de Mileto, por ejemplo, en higiene tanto corporal (un baño, lavado de manos y de dientes) como de otros objetos se usan. Para la generación de energía, las presas y demás plantas hidroeléctricas, para el riego de plantas y la producción de alimentos.
Los ambientalistas y demás ecologistas han elaborado estudios y campañas para promover la conservación del agua, que a pesar de todos sus esfuerzos no han logrado llegar a la mayor parte de la población mundial. Con esto me refiero a que tal vez a nivel personal si existan personas en cada rincón del mundo que reconocen su valía y toman con cuidado su uso, pero cuando los funcionarios de los gobiernos no toman medidas al respecto se vuelve muy difícil crear programas o campañas que incentiven a usar de manera adecuada (decimos adecuada porque el mencionar menos no implica el emplearla de manera correcta) no únicamente aumentando las tarifas. Por ejemplo, vamos a datos más duros:
“En [la] Ciudad de México, una de las megápolis del mundo, el agua se extrae de las fuentes subterráneas a un ritmo que supera el cuarenta por ciento de la capacidad de regeneración, por lo cual la capa freática ha descendido provocando el hundimiento de calles y edificios.”[1]
Siguiendo con el ejemplo, estamos hablando de una ciudad que se encuentra en una zona sísmica, entonces estamos en lo correcto al mencionar que si bien al desarrollo del hombre la naturaleza le ha respondido, porque ese desarrollo la ha afectado considerablemente y si continuamos de esa manera nosotros como raza humana seremos el instrumento de nuestra propia destrucción. Como menciona el sociólogo británico Anthony Giddens somos la “sociedad del riesgo”.
Es una situación además recurrente no sólo en el Tercer Mundo también ocurre en muchas zonas de los países industrializados. Debemos tomar conciencia de lo importante que resulta para nosotros el agua y usarla de manera adecuada, siguiendo principios muy simples que cualquier guía ambientalista puede otorgarnos y que gran parte de la población ya conoce. Si realmente queremos hablar de un desarrollo humano, tendríamos que decir que lo utilizamos correctamente y hasta el momento no ha sido así. Incluso con la contaminación hemos logrado afectar la forma solida del agua (el derretimiento de los polos y el posible cambio que puede llevar esto en las corrientes de agua es un tema importante para el futuro de la humanidad). Hagamos pues lo posible de darle la importancia y el uso aceptable no sólo a los tantos litros de agua que usamos al día sino a cada gota.
[1] SARTORI Giovanni y Gianni Mazzoleni. “La Tierra Explota. Superpoblación y Desarrollo.” Editorial Taurus, México, 2004, p.165
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