"Educación en los Jóvenes, Idea para el Futuro".

Publicado en por Roberto Carlos Benítez Rodríguez.

                                  5890116392_7596292fa3.jpg

En la actualidad pensar en los jóvenes ha significado generar pequeñas pero importantes políticas de juventud para que puedan continuar un camino más próspero, equitativo y generoso. La realidad desmiente esto. Hoy en pleno siglo XXI nuestros jóvenes mexicanos siguen asimilando o repitiendo patrones de conducta comunes como el matrimonio a temprana edad, empero como respuesta quizá ante la falta de oportunidades educativas. Detrás de esto, se hace necesario poseer un proyecto de vida para no tener el matrimonio como única salida de desarrollo no económico ni cultural pero sí social.                                                                                                                                   

Esto no quiere decir que todos los jóvenes mexicanos carezcan de un proyecto de vida y acojan, por lo tanto, el matrimonio como su único medio de desarrollo, en tanto sí una determinación. Al contrario, resulta ser un grupo de jóvenes limitados por ciertas circunstancias tan comunes, empero necesarias de corregir. Así, estas resultantes han hecho que los jóvenes mexicanos no se propongan un proyecto de vida como consecuencia de la escasa educación, es decir, como resultado de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales en que vive, en que se desarrollan. Pero si el proyecto de vida en los chicos mexicanos no es tan común como se quisiera pero sí un elemento importante para su desarrollo personal, ¿Entonces cuáles son los elementos faltantes para que los adolescentes mexicanos no posean un plan de vida y por lo tanto se casen a temprana edad? En este ensayo argumentaré que la ausencia de un proyecto de vida, originada por la carencia de educación, ocasiona que estos chicos y chicas contraigan matrimonio a una edad prematura.                                                                  

                                       5585872692_1878749f94.jpg

Así, en un primer momento expondré las cuestiones sociales para explicar por qué los jóvenes mexicanos quedan influenciados por otros grupos y no como se pretendiera por la escuela; en un segundo paso bosquejaré los principales factores económicos para tratar de advertir la causa del abandono del colegio y, como resultado, el poco interés por ingresar a la universidad, en tanto esto último ocasionado por la alta demanda, y en un tercer acto argumentaré  los aspectos culturales principalmente de los padres y las razones de la escasa importancia hacia el proceso educativo, tanto de los progenitores como de sus hijos. Se conjugan problemas culturales, dificultades económicas y trabas sociales ante la ausencia en este conjunto joven –mejor dicho: de jóvenes– de soluciones políticas focalizadas o encauzadas hacia la juventud que respondan a sus necesidades, a sus aspiraciones, a sus deseos, en suma.                                        

La relación con determinados grupos sociales desinteresados del proceso educativo ha provocado una autodeterminación en los jóvenes mexicanos. Parece ser -de hecho suele ocurrir así- que la identidad de estos chicos se va erosionando cada vez más ante esos menesteres que no puede fomentar la escuela. Asimismo, esa determinación por esos grupos de igual forma ocasiona que los jóvenes no se forjen un plan a futuro. Uno y otro factor determinan a los chicos y como resultado tenemos a jóvenes incapaces de afrontar las realidades sociales, los problemas de la vida: “emos, darketos, punks, etc.”                                                                               2378840013_85e2950047.jpg

Nuestra identidad suele ser una cuestión muy importante y para los chicos de la actualidad se presenta como una cuestión a resolver, a descifrar. Identificarse con un grupo refleja intereses, aspiraciones o deseos. Inevitablemente “los modelos parentales, así como los que ofrecen (sic) la comunidad en la que un sujeto vive y los medios masivos de comunicación, actúan como factores que pueden generar discontinuidades y ambigüedades en la estructuración de la identidad. Ésta se construye en términos de una dialéctica psico-histórica, de una interacción constante entre la historia personal y la circunstancia histórica en la que se está viviendo” (Casullo, 1994, 15-16). Es decir, la identidad, la historia personal y la circunstancia histórica sientan las bases para determinar a los jóvenes y también para determinarlos.                                                             

En ese sentido, la correlación tanto con los ritos familiares como con las rutinas grupales forja un determinismo juvenil. Es decir, en vez de crear una identidad propia,  ante una carencia de identidad, los jóvenes mexicanos se ven influenciados por esos dos fenómenos en donde la valoración y el rechazo quedarán determinados por éstos. A decir, “en estos actos de valoración o rechazo desempeñan un rol importante ‘los otros’ con significación afectiva, que son tomados generalmente como modelos (para imitar o evitar). Ente esos ‘otros’ incluimos a los padres, amigos, o grupos de pares, personajes de la radio y la televisión y profesores” (Casullo, 1994, 26). Su futuro de estos jóvenes depende de éstos.                                             

                                           3098556222_eaa5030f78.jpg

Sin duda, la importancia otorgada a los padres, amigos, personajes de la radio o profesores da qué hablar de esta juventud en busca de una identidad. Desgraciadamente esa influencia a veces no funge como se anhelaría. Se vive en un mundo de cambios y aún quedan resabios de “tradiciones” que se han arraigado en estos jóvenes: no estudiar y darle más importancia al trabajo y después “formar” una familia quizá a los veinte años, tener otra forma de vida distinta a la exigida por la realidad social. Eso ocurre actualmente y pone en un dilema a la educación que se imparte en México.                      

En efecto, hoy nos deberíamos preguntar por qué la mayoría de esos jóvenes desean ser futbolistas, boxeadores, actores de televisión, también por qué no aspiran a nada, a no ser más que marido y mujer o por qué no se interesan a seguir estudiando. Su mundo, “el medio cultural y social del que forman parte desarrolla distintas modalidades narrativas que van a determinar, de alguna manera, la forma como cada individuo entiende el pasado y proyecta el futuro” (Casullo, 1994, 28). Inevitablemente ese pasado forjará un pensamiento similar en el futuro: si cualquier niño que vive en condiciones desfavorables para continuar estudiando cuando sea joven su mentalidad se proyectará de manera similar para poder seguir estudiando, pues sus condiciones culturales no ha sido favorables.                                                                                                     

Aunado a esto, se debe analizar la ausencia de un proyecto de vida en estos chicos. Si bien las condiciones sociales en que vive ese chico resultan ser un elemento importante para la formación de una identidad, de un yo, también aparecen como determinantes para la elaboración de un plan de vida. “La construcción o elaboración de un proyecto de vida forma parte del proceso de maduración afectiva e intelectual y, como tal, supone ‘aprender a crecer’” (Casullo, 1994, 17). En efecto, ese proceso de maduración sobre todo intelectual aparece indispensable para afrontar ese reto.                 

                                        3205015080_32eb4f33b8.jpg

Así, el abandono de la escuela como resultado de esas condiciones sociales se refleja, y se puede observan, en parejas muy jóvenes con uno o dos hijos incluso. Fácilmente un chico determinado por ciertos grupos incluso por la familia se verá carente de un plan de vida, pues no tuvo necesariamente esa cultura para elaborarlo. Ya sea uno u otro actor, y ante la ausencia de una preparación educativa, el único recurso por asimilar será el más cercano, el más recurrido: el matrimonio. “Un proyecto de vida debe estar basado en el conocimiento y la información: sobre el propio sujeto, sus intereses, aptitudes y recursos económicos; sobre sus posibilidades y expectativas del núcleo familiar de pertenencia, y sobre la realidad social, económica, cultural y política en la que se viva” (Casullo, 1994, 20). La educación habrá de ser un factor indispensable para elaborar tal proyecto.                                                                                        

De esta manera, la educación impartida, no en un determinado grupo social ni en la escuela sino en la familia, fungirá como un recurso necesario para la formación de estos jóvenes. Es decir, “para que una persona pueda elaborar ‘su proyecto de vida´ deben existir tres tipos de variables: la coherencia personal de la integración individual; las imágenes rectoras o ideológicas de una época determinada, y una historia de vida en función de una realidad sociohistórica” (Casullo, 1994, 16). Ahora la familia se presenta como otro elemento a discutir en este ensayo.                                                                           

                                       4257088266_d13b1d76f0.jpg

Los integrantes de la familia desde los abuelos hasta los primos han determinado a los jóvenes mexicanos; es decir, se ven influenciado si en ese entorno el matrimonio y la falta de estudios son recurrentes. El tema de la familia en el entorno de esos jóvenes ha sido de importancia para algunos autores. Así, por ejemplo, para María Marta “la familia sigue representando para los jóvenes la institución con mayor prestigio, la institución más confiable; en segundo lugar están los médicos y los maestros” (Mier y Terán, 2006, 56-58). Como resultado, los valores o costumbres aprendidos en la escuela no valdrán más de los que valen los de la familia; un ejemplo resulta ser el matrimonio.      

Evidentemente se puede observar que en ese ámbito la falta de estudios salta a la vista. El poco interés en la educación se observa en que la mayoría del grupo familiar esté casado en una edad prematura. Es como un ciclo vicioso que nunca termina, pues se reproduce de abuelo al padre y de éste al hijo; habrá casos en que se rompa ese ciclo cuando un integrante decida superarse y asimismo romper con esos “rito y costumbres” de su familia como el matrimonio recurrente, por ejemplo. Sin embargo, también esto da de qué hablar para analizar la enseñanza que se imparte en México, pues resulta evidente que la familia sea un factor más importante en lugar de los maestros:              

La deserción y el abandono temprano del sistema educativo obedecen a cuestiones de ámbitos diversos. Numerosos estudios muestran que la familia ejerce una influencia importante en la asistencia y el desempeño escolar de niños y jóvenes. Menores  expectativas de los padre, escasos recursos de los hogares, así como un ambiente familiar hostil propician entre los hijos un desempeño educativo deficiente y un abandono temprano de la escuela” (Mier y Terán, 2006, 84).                                                                 

Entonces la familia yace como un factor importante para que los jóvenes sigan estudiando o contraigan matrimonio a temprana edad. Los padres en condiciones difíciles abogarán por que su hijo trabaje en vez de seguir estudiando; pero esto responde a una lógica: tampoco el padre o la madre tuvieron oportunidad para estudiar. Como dije, está un círculo vicioso en proceso de reproducción constante y resulta complicado que alguien lo rompa, pero, no obstante, no una consecuencia imposible.                    

                                      3824092195_007eddd6e1.jpg

De igual forma no hay que olvidar la situación que impera en el entorno familiar. Es decir, tanto la poca preparación como la educación permanente del chico se verán reflejadas en su situación familiar. A decir, “la situación educativa es siempre mejor cuando los jóvenes perciben en su hogar un ambiente de respeto” (Serrano Perea, 2006, 107). De esta manera, cuando en ese entorno familiar existe una cultura del respeto habrá condiciones para continuar en el proceso de aprendizaje. Así, “no podemos olvidar que es precisamente en la vida familiar en donde muchos jóvenes, hoy, viven su primera experiencia de crisis institucional y de incertidumbre” (Suárez Zozaya, 2005, 43).                                                                                                                                    

En suma, los jóvenes ante la falta de preparación educativa se ven invadidos por la incertidumbre como resultado se ven impulsado a imitar roles familiar. El concepto de familia hoy pasa por un proceso de crisis y de igual forma pone de manifiesto la situación que vive los jóvenes mexicanos; sin embargo, la familia sigue ejerciendo un peso importante en la formación de esos chicos. “Por ello, sospechamos que ‘nuestros’ jóvenes viven situaciones de ‘familia incierta’ similares a los de países ricos, pero con muchas diferencias debido a los frecuentes contextos de pobreza y, sobre todo, a diferencias culturales” (Suárez Zozaya, 2005, 43). La pobreza traducida en diferencias culturales se traduce en incertidumbre familiar, en deserción escolar y, por lo tanto, en la adopción del matrimonio a temprana edad.                                                                      

                                     2178352395_979c13cdf8.jpg

Así mismo, la falta de ingresos en el entorno familiar obliga a los jóvenes a trabajar que a buscar oportunidades educativas. Se hace evidente en este ensayo el factor económico ligado a la falta de oportunidades educativas. La determinación para optar por el trabajo y posteriormente por el matrimonio salta a la vista por la falta de ingresos económicos en el hogar. En ese sentido, “es importante afirmar que el mayor riesgo que vemos tiene que ver con la exclusión derivada de la falta de oportunidades de desarrollo y bienestar para vivir plenamente la condición juvenil y el ejercicio de sus ciudadanía” (Mier y Terán, 2006, 49).                                                                                  

La desigualdad provocada por la falta de oportunidades educativas es ocasionada por la falta de políticas dirigidas a la juventud. Como ejemplo de esto se presenta la alta demanda para ingresar a la universidad. Sin embargo, los jóvenes mexicanos al lograr inscribirse en la universidad se topan con trabas ya no sociales sino económicas. Una de ellas suele ser un entorno familiar precario, con pocos recursos económicos. Ante esto, “el mayor riesgo que vive la juventud de hoy es que quede excluida de los procesos sociales tanto educativos como laborales y ciudadanos” (Mier y Terán, 2006, 49). Necesariamente esta condición los obliga a trabajar que a estudiar.                                  

                                          

                                        4526847801_c7474c25d4.jpg

Se hace necesario considerar el acceso a los procesos educativos sobre todo el referido a la universidad. Ingresar a la educación superior ha sido apreciado como movilidad social. Se han promovido programas sociales: becas, educación abierta y a distancia, apoyos a los padres de familia, etc. Pero “también es importante considerar cómo se puede lograr una mayor equidad en el acceso a la educación media y superior. Ése es otro de los grandes retos en los que nos encontramos. El segundo tiene que ver con el trabajo digno, bien remunerado” (Serrano Perea, 2006, 52). Difícilmente los padres de familia pueden observar esto como una necesidad y fácilmente sus hijos asimilan esta postura para mejor trabajar.                                                                      

Ante la situación del poco apoyo económico de los padres para que sus hijos sigan estudiando y la de éstos para optar por trabajar es necesario responde a otra interrogante: la de por qué los jóvenes no se interesan por seguir estudiando. Como señala María Herlinda Suárez, existe una población que se alejó y dejó de tener interés en el proceso de enseñanza por falta de recursos económicos en el entorno familiar:                

Los motivos por los que los jóvenes declaran haber dejado los estudios nos hablan de la desigualdad de oportunidades que existen en el país. Sólo 9% señaló, como causa, haber acabado sus actividades. Los más truncaron su trayectoria educativa debido a la falta de recursos y a la necesidad de trabajar. Resulta alarmante que  tantos jóvenes (22%) hayan aceptado que dejaron la escuela debido a que no les gusta estudiar (Suárez Zozaya, 2005, 49).                                                                     

Sorprende esta última postura de los jóvenes pero esto tiene una respuesta: sin recursos económicos en el entorno familiar, la desigualdad y opinión de los padres de que mejor trabajen sus hijos a que sigan estudiando ¿cómo hacer que los jóvenes se interesen en continuar con sus estudios? Como dije, ante las circunstancias en que viven los jóvenes preferirán mejor trabajar que seguir estudiando.                                                            

 

                                       5699587151_8f9eb93a34.jpg

Ahora, de la postura de que las necesidades económicas obligan a los jóvenes a trabajar paso a la referida a la que en determinados casos los padres optarán a que mejor trabaje su hijo que a estudiar dadas las circunstancias económicas. Las circunstancias de los padres aparecen como otro factor importante para que los jóvenes sigan estudiando, es decir, que mejor opten por el matrimonio y trabajar ha sido una determinante en su desarrollo profesional. En consecuencia, “la educación superior se torna entonces, para muchos jóvenes, estrategia para alcanzar la autonomía y, al mismo tiempo, yugo de dependencia” (Suárez Zozaya, 2005, 44).                                                                                           

Por un lado, el que los jóvenes deseen seguir estudiando ha sido para algunos padres un conflicto de “ideologías” o circunstancias determinantes de los padres. Es decir, ¿cómo el padre y la madre le pueden exigir que el hijo estudie una licenciatura si aquéllos ni siquiera pudieron terminar la primaria? Como dije, las circunstancias familiares en donde se desarrollan los jóvenes serán un primer obstáculo a superar. Dadas las condiciones tanto económicas como culturales que se perciben en el entorno familiar, los jóvenes preferirán otra opción que no sea la escuela. Sin embargo, la educación será siempre una fuente esencial de la movilidad social a pesar de los prejuicios de los padres.                                                                                                          

Las condiciones culturales del padre y de la madre, reflejadas en una educación deficiente, provocan que su hijo opte por otra vía que fácilmente pude ser el matrimonio, pues necesariamente no tuvo el ejemplo para poder asimilar la educación y continuar estudiando.     Así, “el fondo de la cuestión del abandono temprano de la escuela se encuentra, sin duda, en los pocos apoyos institucionales que reciben los jóvenes para estudiar” (Suárez Zozaya, 2005, 51). Entonces el aspecto cultural en la educación se presenta en este ensayo como otro problema determinante para que los jóvenes no se intereses en la formación pero sí en el matrimonio.                                                                        

                                     124360795_a8eb42f09b.jpg

“La adolescencia es un momento muy especial del ciclo vital, en ella se plantean preguntas básicas como: ¿sigo estudiando?, ¿trabajo?, ¿formo una familia?, ¿puedo hacer ambas cosas?, ¿qué es lo que realmente quiero hacer?” (Casullo, 1994, 27). Estas interrogantes muestran que los jóvenes se encuentran en un momento de incertidumbre  provocada por la poca educación tanto institucional como familiar. Sin duda, la poca preparación de sus padres pone en apuros a los jóvenes mexicanos que no ven una orientación favorable para su desarrollo personal; resultado de esto terminan seleccionando el mismo modelo que eligieron sus padres: el matrimonio.                         

En México no ha existido un enfoque político dirigido a los jóvenes mexicanos. “No es lo mismo hablar de un joven de 12 a 14, 15 años, que hablar de jóvenes de 18 a 22 años, que ya empiezan a pensar en salir de la familia, que ya están terminando o buscando empleos; o jóvenes que ya formaron una familia” (Mier y Terán, 2006, 45). Ante estas situaciones, ¿por qué no se piensa en seguir estudiando? Las condiciones culturales de sus padres no les permiten ver a los jóvenes mexicanos este medio para su desarrollo profesional. Es decir, asimilan como único modelo el más común en este tipo de familiar de escasos recursos culturales: el matrimonio.                                                                  

Ante esta situación, muy adversas para los jóvenes mexicanos pues se presentan como condicionantes para poder asimilar el proceso educativo, se necesitan impulsar programas sociales y culturales para hacerles notar que la educación aparece como un medio de movilidad ya sea económica, ya sea cultural, ya social o ya política. El que los jóvenes mexicanos afronten posturas, mitos o tradiciones enraizadas en sus padres los pone en una lucha constante referida a que “yo quiero ser diferente a ti”. A veces resulta ser imposible y terminan sucumbidos no directamente por las ideologías de los padres, que no piensan en la educación sino en el trabajo como movilidad económica.

                                   367002402_2e856df991.jpg

En consecuencia, “es necesario desarrollar capacidades, competencias y habilidades útiles a lo largo de su vida. O sea, que tengan una educación continua, que haya (sic.) esos mecanismos para ir potenciando sus habilidades, sus capacidades” (Mier y Terán, 2006, 52). Sería un primer paso orientar a los padres de familia para que puedan entender las necesidades de sus hijos y comprender por qué algunos optan por el matrimonio que por la educación.                                                                                             

¿Pero cómo lograr esto si los padres no tienen esa cultura, esa dedicación? Las circunstancias culturales del padre y de la madre, como la poca recurrencia a la lectura y la mucha “atención” al televisor, influyen mucho para que su hijo tenga poco interés en seguir estudiando. Los jóvenes mexicanos romper esa “cultura”, superar esa educación deficiente, pues “construir un proyecto persona de vida supone desafiar mitos y roles familiares” como, por ejemplo, no contraer matrimonio y sí seguir estudiando (Casullo, 1994, 26). En efecto, elaborar un plan de vida implica desafiar mitos –mejor dicho: romper o eliminar esos mitos– pues de alguna manera se imponen como condicionantes que determinarán a los jóvenes, por un lado. Por el otro, implica también romper con esos roles familiares, pues en cierto sentido el padre o la madre han tratado de imponer o inculcar un rol a su hijo o hija que lo obstaculizará para lograr superase.

Como resultado de esto, en pleno siglo XXI “las mujeres aducen los problemas familiares no económicos y la falta de acceso a la escuela, lo que muestra un confinamiento de algunas mujeres al ámbito doméstico” (Serrano Perea, 2006, 91). La realidad podría desmentir esto empero en algunas familias se sigue pensando que la mujer no necesita estudiar y que mejor se dedique a las labores domésticas. Ha sido un pensamiento que aún no ha dejado de prevalecer en algunas familias y principalmente e los hombres, pero, como argumente más arriba, esto ha sido ocasionado por las condiciones culturales tanto de la madre como del padre. “Como niños y niñas asisten en igual medida cuando son pequeños, estas diferencias señalan que, en las edades más jóvenes, es más común el abandono de la escuela entre varones; más tarde, el abandono es más frecuente entre las mujeres, y está probablemente asociado a la adopción temprana del rol adulto, ya sea en labores domésticas o en otros roles familiares como esposa o compañera o como madre” (Serrano Perea, 2006, 89).                                                      

Pues, la educación es –mejor: será– un determinante importante para que los jóvenes mexicanos elaboren su proyecto de vida. Un primer paso es hacer de la educación un elemento importante en los jóvenes mexicanos para su desarrollo personal. No es raro que “la mitad de los jóvenes (51.5%) no esté satisfecha con el grado de estudios ha alcanzado y que casi 80% esté trabajando en actividades no relacionadas con lo que estudió” (Serrano Perea, 2006, 50). Así, en todos los aspectos que determinan a los jóvenes mexicanos a casarse a temprana edad se presenta la insatisfacción por los estudios adquiridos. Ya sea en el factor social, económico o cultural, el grado de estudios determina a los jóvenes a remplazar la educación por el matrimonio. Lo que también resulta importante a resalar es el poco interés que se tiene en la educación como elemento para el desarrollo profesional. Como argumenté, en cualquiera de las distintas circunstancias se encuentra un desinterés en el proceso educativo. La cuestión familiar aparece como determinante en la formación personal de los jóvenes y si no la hay, entonces quedarán influenciados por los elementos que engloba esta categoría; el factor económico, como condicionante para el desarrollo profesional de los jóvenes, y el aspecto cultural, como circunstancia para forjan una identidad cultural en los chicos mexicanos. Muy bien lo dice Miguel Ángel Serrano que, “una causa común de la inasistencia, tanto en hombres como en mujeres, es la falta de interés de los jóvenes, pues no perciben a la educación como un elemento decisivo en su desarrollo futuro” (Serrano Perea, 2006, 91).                                                                                 

                                5586475472_d397493634.jpg

Así, en este ensayo argumenté que ante la falta de educación los jóvenes mexicanos se ven condicionados a no poder elaborar un proyecto de vida y como resultado optan el matrimonio como único modelo de desarrollo personal. “No se pueden medir las repercusiones que esa realidad tendrá en los jóvenes que no ven ninguna alternativa en la educación ni tienen expectativas de mejoramiento de su vida social y cultural” (Didriksson, 2011, 71). En otras palabras, mientras los jóvenes estén mejor preparados educativamente difícilmente verán el matrimonio como un recurso necesario para su desarrollo social. En suma, la educación es –mejor: será– un determinante importante para que los jóvenes mexicanos elaboren su proyecto de vida y no casarse en una edad prematura. Habrá objeciones tradicionales pero por ahora la educación, la cultura, resulta ser un elemento importante en la formación de los jóvenes mexicanos.

BIBLIOGRAFÍA

Casullo, María Martina (1994), “Génesis y consolidación del proyecto de vida”, en  Casullo, María Martina [et al.], Proyecto de vida y decisión vocacional, México, Paidós.

Didriksson, A. (2011), “La juventud ante la crisis”, Proceso, 1790, p. 71.    

Mier y Terán, María Marta (2006), “Situación escolar, ambiente familiar y conductas de riesgo entre los jóvenes. El caso del Distrito Federal”, en Morales Gil de la Torre, Héctor [et al], Pensar en los jóvenes: propuestas para hoy, ideas para mañana, México, Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública.         

Serrano Perea, Miguel Ángel (2006), “Los jóvenes mexicanos y cinco retos de las políticas de juventud”, en Morales Gil de la Torre, Héctor, coaut., Pensar en los jóvenes: propuestas para hoy, ideas para mañana, México, Centro de Estudios    Sociales y de Opinión Pública.                                                                    

Suárez Zozaya, María Herlinda (2005), “Nuevos tiempos y nuevas trayectorias. Nueva y recurrentes desigualdades”, “Descrédito de las instituciones, desencanto nacional y distanciamiento de ´la política´” y “Valor ´a-precio´ de la educación”, Jóvenes mexicanos en la “feria” del mercado de trabajo. Conveniencias e inconveniencias de tener educación superior, México, UNAM.

      Imágenes obtenidas de: 

www.flickr.com 

                             @IusIbero

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
U
<br /> <br /> Primeramente, te felicito por subir fotos tan hermosas en tu publicación. <br /> <br /> <br /> Así pues, me gustaría hacerte una pregunta, ¿Con que calidad moral nos vienes a hablar acerca del matrimonio y la familia en  México?<br /> <br /> <br /> Quizás tu provengas de alguna "familia" de las que ha tenido sometido a este País durante décadas.<br /> <br /> <br /> Las tendencias neo-liberales y tecnocratas, impulsadas por los medios han prostituido la estructura principal de cualquier sociedad. Hoy día nos han querido vender la idea de que somos<br /> mercancía mundial y no seres humanos.<br /> <br /> <br /> Estoy de acuerdo que es necesario que la juventud este preparada profesionalmente para los embates de la vida. Pero el sistema ha sido manipulado para crear maquinas.<br /> <br /> <br /> México es un país de tradiciones, no de ritos. Es preciso anotar que hay que recuperar los valores familiares primarios. Actualmente han querido infiltrar teorías que no se adaptan a nuestra<br /> estructura. Ejemplo de esto, es el "Matrimonio Homosexual", "Divorcio Exprés", etc. <br /> <br /> <br /> Estos son fuertes golpes a la institución, sin embargo, para muchos es mas fácil hablar y teorizar acerca de que los Jóvenes necesitas "educación universitaria".<br /> <br /> <br /> De igual manera, veo que si hay un patrón que es la falta de identidad, pero esta se ha perdido gracias a estos golpes estructurales antes mencionados. El resultado es que al no haber ni papá<br /> ni mamá en casa, estos adolescentes buscan aceptación fuera del hogar, ya sea en la calle "chupando la clasica caguama" ó en algún "club de alto nivel" Pero como en México parece ser que ser<br /> pobre es "malo", es mas fácil juzgar estas clases sociales. <br /> <br /> <br />  Además, te quiero decir que el Matrimonio es una institución creada a.C. Los matrimonios jóvenes no son lo mas prudente para "personitas" que no pueden dar lo que nunca han<br /> tenido, afecto o amor, ya que también puede haber daños.<br /> <br /> <br /> Finalmente, universidades como la Ibero que se dice ser de inspiración Cristiana, debe de poner mas cuidado en sus legados. <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br />
Responder