El Elogio de la Derrota.
Las visiones de los acontecimientos que marcan el pasado son tan variadas, que sobran libros que aborden el tema en cuestión. Sobre todo porque no se limita a los historiadores, abogados, economistas, politólogos, sociólogos y en general cualquier interlocutor han dado y dan diversas interpretaciones de los hechos. En nuestro país, siempre se ha mencionado la llamada “historia oficial”, aquella que se puede encontrar en los libros gratuitos de los alumnos de primaria. En ella encontramos momentos de gloria y triunfo y otros de desdicha y pena para nuestro país. Así que decidí pensar al menos por esta ocasión en como sería la historia oficial si sólo mencionara los momentos de derrota e infortunio. Yo soy decididamente un partidario de la melancolía y el infortunio, porque realmente creo que podemos aprender de ellos y formar un país con un futuro mucho mejor al pasado y no en contrario. Además seria interesante ver que opinión tendríamos de México de tener esta visión de la historia. Alexander von Humboldt mencionaba, “Las semillas del futuro están enterradas en el pasado; para conocer el futuro hay que conocer primero el pasado”. Claro que examinaremos una visión derrotista, pero sólo mencionaremos algunos episodios significativos. Veremos la visión de los vencidos.
Primero que nada partiremos de que el surgimiento de nuestro país como tal, una nación independiente fue el 27 de septiembre de 1821 con la firma de los Tratados de Córdoba, pero la visión de los libertadores reales de nuestro país como Iturbide y Guerrero más tarde no fue la mejor decidieron entregarle todo el crédito a Hidalgo y compañía (durante el periodo de lucha independentista podríamos mencionar la incompetencia militar de Hidalgo después de su victoria en la Batalla del Monte de las Cruces, cuando erróneamente pensó en una masacre como la de Valladolid a la hora de ocupar la capital. ¡Que mayor derrota que esa!). La conformación del Imperio Mexicano, encabezado por Agustín de Iturbide, parecía el comienzo ideal para un país que contaba con un vasto territorio y un gran número de recursos naturales, el Imperio Mexicano se extendía desde lo que ahora es parte del estado de Wyoming hasta Costa Rica. Sin embargo, el poder se concentraba en la capital y esto realmente ocasionaba que fuera difícil tener un control real sobre todo el territorio. Esto condujo a la idea de organizar una federación de acuerdo al modelo del vecino del norte. Iturbide finalmente fue depuesto en 1823 con el Plan de Casamata que desconocía su gobierno y se creaba una república, que mayor derrota ha sido esta para nuestro país, ese plan llevo a la separación de lo que era la entonces Capitanía de Guatemala, además una inestabilidad política por el surgimiento de un personaje como Antonio López de Santa Anna, además de que se trató de instaurar un sistema federal que hasta nuestros días sigue siendo en muchos casos centralista en la práctica.
Otro episodio que puede llegar a desatar incomodo y molestia es el 15 de septiembre de 1847, la fecha en que el ejercito estadounidense toma la capital y se proclama vencedor en el conflicto armado entre los dos países, justo un día antes de que se conmemoraran 26 años de independencia, de hecho algunos consideran que desde entonces el país se encuentra bajo el yugo norteamericano. Además resulta singular como nos gusta cambiar las fechas de celebración de los momentos históricos, en lugar de conmemorar el 27 de septiembre de 1821 festejamos el 16 de septiembre día en que se inicio la lucha por la independencia y ahora también el 15 de septiembre, para algunos aportación de Porfirio Díaz que gustaba celebrar su onomástico como fiesta nacional o tal vez sea para borrar de la memoria la captura de la capital por los norteamericanos. Meses después el 2 de febrero de 1848 se firmo el Tratado de Guadalupe-Hidalgo que dentro de su contenido entregaba el 55% del territorio nacional. Lo curioso de este episodio es que hasta hace pocos años se festejaba el día 13 de septiembre, con motivo de la defensa del Castillo de Chapultepec, ahora se limita a una pequeña ceremonia en el monumento a los Niños Héroes. Increíble alzamos un monumento que nos rememora la derrota contra los Estados Unidos. La inscripción “A los Defensores de la Patria” nos muestra como hemos sido incompetentes a la hora de defendernos pues este monumento es un mal ejemplo pues se defendió únicamente durante dos días. Su utilidad es mucho mejor como recordatorio de ese fracaso.
Un momento destacado de la historia fue la Segunda Intervención Francesa o el Segundo Imperio como lo conocen algunos. Para referirnos al tema haremos alusión al 5 de mayo de 1862, día en que ocurrió la Batalla de Puebla. Una victoria para las fuerzas liberales sobre los invasores franceses. Un triunfo que se le atribuye en la mayoría de los libros de historia a Ignacio Zaragoza, y es significativo pues la logro estando en la cama enfermo por una gripa. La realidad es que fue el oaxaqueño Porfirio Díaz quien estuvo al frente de esta batalla, pero el General Díaz más tarde ocuparía un lugar sombrío en la historia. Pero más allá de quien fue el comandante en esa batalla lo significativo es que la defensa no resistió lo suficiente para evitar la caída de la capital, y la guerra con Francia no finalizó hasta el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo en 1867, cinco años más tarde. Además en suma, posiblemente ya no se festeja el 5 de mayo como tal, pero cada vez que la minoría de la población actual (minoría porque la mayoría de lo mexicanos están sumidos en la pobreza y no tienen acceso a él) ocupa un billete de $500 pesos observa la imagen de Zaragoza y la batalla ganada, que si bien no fue la definitiva contra el ejercito francés. Festejar la toma e Querétaro por Matamoros el 6 de marzo de 1867 o posiblemente el 19 de junio del mismo año, cuando se fusilaron a Mejía, Miramón y Maximiliano, la idea seguramente no fe bien vista por el ala conservadora de la historia oficial.
Dentro de los periodos de la historia el Porfiriato es uno de los que más controversia contiene, una época de cierta estabilidad para el país, que proporcionó ciertos avances en lo que a industrialización se refiere. México se erigía como un país con recursos y que resultaba atractivo para los extranjeros, ingleses, francés y alemanes veían con buenos ojos al régimen porfirista. El costo de la tiranía porfiriana lucían opacos con los grandes logros que se consiguieron motivo del centenario del inicio de la lucha independentista, y la forma en que se le respondió fue con un movimiento armado: la revolución. Para muchos está fue la peor derrota que hemos sufrido en el siglo XX y sucedió solamente a una década del inicio de dicha centena de años. La revolución no sólo significo el fin de la dictadura porfiriana, también significo innumerables muertes para la población en general (tanto civiles como militares), un atraso económico y una inestabilidad en todos los campos posibles. Que situación tan catastrófica desde este punto de vista.
Pero posiblemente la mayor derrota que hemos sufrido se dio en el presente milenio, cuando el panismo ocupo la Presidencia de la República. La “dictadura perfecta” de Vargas Llosa se derrumbaba después de 70 años, lo malo fue que se dio ante la derecha conservadora. La interminable lista de errores ocurridos en estos nueve años es una muestra fehaciente de esta caída. Posiblemente mencionamos este como el más grande, pues es la más reciente y por lo tanto su impacto es mayor o consecuencia de las anteriores.
Hemos dado una simple mención a algunas derrotas, pero la lista podría ser tan larga como la misma historia. Omitimos escenarios como los de la Guerra Cristera, Tlatelolco, la educación cardenista, el levantamiento del EZLN, etc. Tal vez no usamos un criterio ideológico común en la narración anterior, pero esas derrotas nos muestran que la inestabilidad ha sido nuestra mejor característica.
Retomando la frase que usamos al inicio recordando a Alexander von Humboldt, el mirar la historia de esta manera nos ayude a comprender el presente y corregirlo pensando en el futuro. ¿Somos mejores ahora que hace cien años? ¿Tenemos mayores esperanzas para el futuro que en 1821? ¿La pobreza es menor que en 1865? Preguntas como estas saltan en la cabeza y retumban como campanas de advertencia que causan escalofrío de lo que nos espera. Que más queremos que esa historia nos ha entregado una derecha incompetente a la hora de estar en el poder, una izquierda inexistente, carente total de ideas y de dirección y un priismo, en el cual es difícil determinar que fue, que es y que podrá ser (necesitaríamos de una tesis doctoral para definir semejante dilema). El panorama luce todo menos alentador, pero al revisar la historia como lo hicimos, cuando lo ha sido. Definitivamente la “historia oficial” nos ha brindado un mundo mucho más alegre que el que yo brinde en estas líneas, pero no las podemos dejar de lado para descubrir que el futuro del país sigue marcado por la derrota. Cualquier comentario enviar a: jesucoronado13@hotmail.com
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