¿Quid Brevi Fortes Jaculamur Aevo Multa?
"¿Por qué formar muchos proyectos en una vida tan breve?” Se cuestiona el gran poeta romano Horacio en una de sus odas, en el clima político que nos rodea ,me parece una pregunta digna de hacernos como nación.
En medio de una “Guerra” contra el crimen organizado, despiadadas luchas partidistas, e incompetencia legislativa de primer orden, los primeros diez años de la joven e inexperta democracia mexicana se aproximan a su fin.
Bajo este contexto, es necesario que nos detengamos y nos pongamos a reflexionar acerca de que hemos hecho, hacia donde vamos, y en que nos hemos equivocado. La finalidad de este ejercicio reside en reconocer la manera en que hemos gastado nuestro capital político y nuestras buenas intenciones en una infinidad de proyectos sin prioridad alguna y solo de manera legalista, sin realizar la tarea más importante de todas, a través de la cual los cambios trascendentes se realizan, la formación de una cultura republicana con convicciones morales sólidas y una visión de estado integral.
Los discursos oficiales siguen siendo los mismos, nuestros dirigentes planean acercarnos a la modernidad de la misma manera que pretendían hacerlo hace cien años, legislando sin noción y lógica alguna acerca de todos los temas posibles. Prometiendo la imposibilidad, manteniendo nudos de poder a costa de eficacia, todo para llegar en primer lugar a las siguientes elecciones, buscando repetir el proceso “ad infinitum” si fuera posible.
Ocupados en un ánimo reformista enfermizo, tratan de cubrir todas las deficiencias gubernamentales ocasionadas por su visión cortoplacista erigiendo leyes de una estructura tan pobre como su propia noción de derecho, sentido de justicia y calidad política.
Leyes sobre Seguridad Nacional, reformas al sistema de impartición de justicia, creación de instituciones poco capacitadas y sin presupuesto como La Agencia Espacial Mexicana (AEXA), exponen lo que es tener una clase política poco profesional, llena de dobles discursos, subordinada al Partido o a los intereses del “pueblo” pero nunca a los del ciudadano.
El reto del Estado mexicano como democracia emergente y en vías de consolidación es uno es: “El inmenso desafío de crear una cultura ciudadana”. De darle significado al empoderamiento individual, creando instituciones con valores democráticos bien fijos, dedicadas a la profesionalización de sus burocracias, de hacer del servicio público algo digno, de hacer comprender a los ciudadanos que detrás de la ley y el derecho se encuentra el fundamento de que país y que valores le heredaremos a nuestros hijos.