"¿El Zar ha muerto?"

Publicado en por Jesús Edmundo Coronado Contreras. Director de "Ius-Ibero".

 

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Fue alrededor de inicios del siglo XVIII cuando el zar Pedro I fundó la ciudad de San Petersburgo a las orillas del golfo de Finlandia. Después de constantes conflictos con los suecos, los rusos finalmente se hacían de un acceso al Mar Báltico, acceso que el mismo zar decidiría llamar al fundar la capital de su imperio como la “ventana hacia occidente”. Pedro, quien fuera miembro de la familia Romanov, había realizado diversos estudios en Europa, concretamente en Holanda, por lo que consideraba vital introducir una serie de reformas que llevaran a Rusia a formar parte de Europa, para eso llevo a una serie de mentes brillantes europeas a cambiar el rostro del país, práctica que hasta en nuestros días continua siendo una constante.

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Nadie en el viejo continente consideró en su momento a Rusia como una nación civilizada, por su historia, por su ubicación y lenguaje la hacían un lugar poco accesible. Sin embargo, el vasto terreno que logró abarcar la convertía en un invitado obligado a la hora de tratar de política. Fue uno de los pocos lugares a los cuales Napoleón no pudo someter, de ahí que sea legendario el incendio de Moscú y su retirada. Poco más de un siglo después Hitler sufriría de un fracaso similar.

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Pero atendiendo a aspectos meramente geográficos, esa virtud de Rusia en la guerra, es su desgracia en otros ámbitos. El extremoso clima no permitía el desarrollo muchas veces de la industria por lo que pese a contar con una gran extensión territorial está es desaprovechada. Esto se ha visto reflejado en la historia, parte de la caída de la monarquía fue a que se centralizo básicamente todo en la región europea del país, descuidando toda la región siberiana, así como a las naciones de Asia Central. Además de la implicación de lidiar con una gran variedad de etnicidades, como lo son los musulmanes en la parte asiática y del Cáucaso, como con cristianos y ortodoxos, lo anterior sumado al surgimiento del comunismo.

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Los llamados cambios sociales en Rusia han sido una constante en su historia, empezando como veíamos con Pedro el Grande, siguiendo con la Revolución que derrocó a los Romanov, seguido por el comunismo hasta llegar a la actualidad. Sobre el periodo comunista podemos decir que Rusia supo nutrirse de las constantes y perpetuas luchas de las naciones europeas. El puño de hierro estalinista era bastante rígido pero no hubiese subsistido de no ser por la Segunda Guerra Mundial, que permitió que su poder llegase hasta Europa Central.  Situación que siempre desagrado a los europeos en su mayoría y que incluso hoy se ve con recelo a la federación más grande del orbe.  

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El triunfo del comunismo sobre sus llamados enemigos “fascistas” llevó a la entonces Unión Soviética a ser la segunda potencia del mundo, legitimo su presencia y aumento su influencia. Sin embargo, no supieron adecuadamente sobrellevar la “Guerra Fría”. La intervención soviética siempre fue limitada debido a su escaso poder económico, su poder estaba basado fundamentalmente en la carrera armamentista. La propagación del modelo comunista nunca tuvo una iniciativa realmente a escala mundial. Lo podemos constatar en América Latina donde el soporte  soviético a favor de la izquierda fue limitado a Cuba, e igualmente en África. La subsistencia del mismo régimen siempre fue la prioridad, incluso el gasto de la carrera armamentista, así como el del desarrollo científico y espacial descuidaron los sectores básicos.

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Resulta increíble para muchos economistas que la Unión Soviética no colapsara antes de la década de los noventa, claro que el costo humano permitió dicha supervivencia. Las reformas llevadas a cabo por Gorbachov, lo único que produjeron fue acelerar un colapso ya anunciado. Las armas de la política permitieron su fin en 1992, la liberación del control de Europa Oriental y la independencia de las demás repúblicas soviéticas, fueron decisiones que colocan a Gorbachov en un lugar importante dentro de la historia del siglo XX.  El fin de la Guerra Fría, la aparición de una democracia endeble, de una política controlada por ex espías y una economía controlada por las distintas mafias son el presente ruso.

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Winston Churchill solía afirmar que Rusia “es un acertijo envuelto en un enigma” y creo que no hay mejor forma de describir a esa nación, tanto su pasado como su presente y su futuro están cubiertos por ese aire de duda. Hay doctrinarios que afirman que Rusia nunca fue una potencia ni lo será, en cambio hay quienes dicen lo contrario que su papel en la escena mundial es fundamental. Por supuesto que la segunda afirmación encuentra mayores sustentos.  Sin embargo, siempre será sorprendente lo que haga esta nación porque no se sabe que esperar de ellos. La presente afirmación engloba todos los ámbitos desde la obtención de la sede de la Copa Mundial de Futbol de 2018, hasta los exponentes literarios con los que ha contado desde Tolstoi y Dostoievski hasta los ajedrecistas como Kasparov. Muchos afirmaron que la caída de la U.R.S.S. era la muerte del “zar mundial”, pero comunista o cuasi-democracia Rusia no dejara de ser una incógnita y un actor principal en la escena mundial. 

Imágenes obtenidas de:

www.flickr.com

www.wikipedia.org 

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